Unas veinte hectáreas de viñedo, todas dentro del Chianti Classico, con una antigua vocación por la calidad: exposición óptima, microclima favorable y olivos que se alternan con las viñas como barrera natural contra las enfermedades.
Estamos convencidos de que el vino nace en la viña. Por eso dedicamos a cada viñedo un cuidado específico: privilegiamos las intervenciones mecánicas y, en el camino hacia la certificación ecológica, usamos para los tratamientos sustancias naturales en lugar de productos químicos de síntesis.





