Qué hacer en el Chianti
Viñas, pueblos de colina y un almuerzo largo bajo los olivos: siete ideas para un día lento. La tercera parada es una cata en Casa Sola.

El Chianti es un lugar pequeño con una fama grande: setenta mil hectáreas de colinas entre Florencia y Siena, de las que solo el quince por ciento es viñedo. El resto es bosque, olivar, pueblos de piedra y carreteras que rodean cada colina. La mejor manera de verlo es despacio. Aquí van siete cosas que merecen tu tiempo, en la parte oeste del Chianti Classico donde vivimos.
1. Probar el vino donde nace
Una cata en una bodega familiar es distinta de una copa en una vinoteca: ves la viña de la que vienen las uvas, la bodega donde fermenta el vino y a las personas que lo hacen. En Casa Sola la visita empieza en la terraza con vistas a San Gimignano, sigue por las viñas y el olivar y termina con tres vinos, pan y nuestro aceite. Treinta minutos para la cata, noventa con un aperitivo de quesos y embutidos toscanos, dos horas con un almuerzo ligero. Todos los días, con reserva.
2. Pasear por los pueblos
San Donato in Poggio, a tres minutos de nosotros, conserva sus murallas del siglo XII, una iglesia románica y una torre de vigía, y figura entre los pueblos más bonitos de Italia. Panzano, Castellina, Radda y Greve, con su plaza triangular, están a pocos minutos en coche por la Chiantigiana. Id por la mañana, cuando las plazas son de quienes viven allí.
3. Ver una abadía y una cúpula
La Badia a Passignano es una abadía fortificada entre cipreses, a un cuarto de hora de la bodega. Más cerca aún está la capilla de Semifonte, construida en 1597 donde se alzaba una ciudad arrasada por Florencia en 1198: su cúpula reproduce exactamente, a escala uno a ocho, la de Brunelleschi en Florencia.
4. Conducir por los caminos blancos
Las strade bianche son los caminos sin asfaltar que unen viñas y casas de labranza. Hay que recorrerlos despacio, con las ventanillas bajadas, parando donde se abre la vista. Nuestra guía El Chianti en coche tiene las mejores rutas circulares.
5. Pedalear, caminar o hacer un tramo de la Via Francigena
Los ciclistas adoran estas colinas por algo. Quien camina tiene la Via Francigena, el camino medieval de peregrinos hacia Roma, que pasa a pocos kilómetros de aquí por Monteriggioni y San Gimignano. Elige una mañana, lleva agua, termina con una copa.
6. Alargar el almuerzo
Pici al ragú blanco, bistecca alla fiorentina, pecorino con miel, pan con aceite nuevo en noviembre. Las trattorias del Chianti son honestas y sin prisa; también lo son nuestras recetas y maridajes, si prefieres cocinar.
7. Ver ponerse el sol sobre San Gimignano
Desde nuestra terraza las torres de San Gimignano están en el horizonte, a veinte minutos en coche. El turno de última hora de la tarde, en los meses cálidos, termina justo cuando la luz se vuelve dorada. Trae una chaqueta en primavera y en otoño, y a alguien que no conduzca.
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